JMJ Cracovia 2016

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Durante la segunda mitad del mes de julio, respondiendo a la convocatoria que el papa Francisco hacía a los jóvenes de todo el mundo a acudir a la XXXI Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, los seminaristas palentinos partimos hasta Polonia acompañados de algunos jóvenes de Palencia. Participamos en la peregrinación que organizó la Delegación de Juventud de Madrid, uniéndonos a la parroquia de San Jorge (parroquia madrileña en la que René ha llevado a cabo su actividad pastoral los últimos dos años en el seminario).

Así, salíamos de Palencia el 15 de julio, haciendo la primera parada en Lourdes, donde poníamos esta peregrinación a los pies de la madre de Dios, en la gruta de las apariciones. La siguiente etapa fue Lyon, donde pudimos celebrar un día la Eucaristía en la catedral, y al día siguiente en la basílica de Notre Dame de Fourvière, así como conocer la ciudad francesa. Ese mismo día nos trasladamos a dormir a Tréveris, en Alemania, donde al día siguiente rezamos laudes en la basílica de San Matías (que contiene los restos del apóstol Matías), y tras comer en un parque de la ciudad y celebrar la Eucaristía en la catedral, partimos hacia Fránckfurt. Allí pasamos únicamente una noche, ya que al día siguiente viajábamos hasta Breslavia, ya en Polonia, donde durante 3 días completos estuvimos participando en los días en las diócesis (días previos a la JMJ). Allí estuvimos alojados en casas de familia, que nos brindaron una gran acogida a todos los peregrinos, tratándonos como miembros de su propia familia.

Tras los días de Breslavia, el lunes 25 peregrinamos hasta Częstochowa, santuario mariano polaco, donde nos juntamos a todos los jóvenes españoles que participaban en la JMJ en una Eucaristía que presidió el presidente de la Conferencia Episcopal Española, D. Ricardo Blázquez. Ya desde esa misma noche dormimos en nuestros alojamientos, polideportivos cercanos a Cracovia, dispuestos a vivir esos días con el corazón abierto y atento a la acción de Dios. En Cracovia tuvimos la oportunidad de poder visitar el campo de concentración y exterminio de Auschwitz (ante el cual el papa, unos días más tarde, pedía perdón a Dios por tanta crueldad). Y estuvimos participando en todos los actos centrales con el papa: en la ceremonia de acogida y en el viacrucis en el parque Jordan, Błonia. Allí escuchamos por primera vez las palabras que el papa Francisco nos dirigía a los jóvenes, animándonos a no quedarnos quietos en nuestra comodidad, a llevar la misericordia de Dios al mundo entero.

Por último, el sábado 30 nos trasladamos hasta las afueras de Cracovia, donde la organización de la JMJ había dispuestos el “Campus Misericordiae”, el espacio donde tendría lugar el encuentro del papa Francisco con los jóvenes en la vigilia de adoración y la misa final de envío. Tras varias horas de viaje y caminata, pudimos unirnos a los 2 millones de personas que allí estaban para participar de la vigilia de adoración, escuchar los 3 testimonios que 3 jóvenes expusieron ante el Santo Padre y toda la gente, y prestar atención a las palabras de Francisco. Allí pasamos la noche, para al día siguiente, tras levantarnos, participar en la Eucaristía final de envío, donde el papa anunció que la próxima JMJ a nivel mundial tendría lugar en Panamá en el año 2019.

Para terminar esta peregrinación, en la vuelta de Cracovia, paramos en Turín, donde asistimos a la ceremonia de recepción de los restos del beato Pier Giorgio Frassati, patrono también de esta JMJ, y que habían estado en Cracovia. También celebramos la Eucaristía en la basílica de María Auxiliadora, donde reposan los restos de San Juan Bosco.

En estos días los seminaristas hemos podido ser partícipes de la catolicidad y universalidad de la Iglesia, hemos entablado relaciones con gente de diversos países y culturas, y sobre todo, hemos podido ver el rostro de Jesucristo en cada una de las diversas personas con quienes nos cruzábamos. Sin duda, la JMJ ha sido una experiencia que no podemos dejar de recomendar a todo joven católico.

Final de curso

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Con el mes de junio, han llegado los exámenes al seminario, y el final de curso para nosotros, los seminaristas. Para René, además, este final de curso ha sido especial, pues al acabar el quinto curso en la facultad de teología, se ha enfrentado a las tesis finales de bachillerato (un examen escrito y otro oral de 50 temas, acerca de lo que se ha visto en toda la carrera: una síntesis teológica), logrando felizmente aprobarlo y obteniendo así el título de bachiller en teología. Álvaro y Daniel terminaban un poco antes los exámenes finales del 4º curso.

Sin duda, uno de los momentos más importantes de este final de curso ha sido la ordenación del nuevo obispo de Palencia, D. Manuel Herrero. Los seminaristas pudimos estar presentes en la catedral de Palencia el 18 de junio, en su consagración episcopal y toma de posesión como nuevo pastor de la diócesis. A él mostramos nuestra colaboración y le encomendamos ante Dios para que le guíe en su ministerio apostólico como pastor de la Iglesia que peregrina en Palencia. Al final del artículo os dejamos algunas fotos de la ceremonia.

Álvaro y Daniel, tras acabar el curso, pasaron unos días de convivencia con la comunidad de cuarto del seminario en Santander. Así, aprovecharon para hacer una revisión del curso, a la vez que pudieron descansar después del intenso mes de junio repleto de exámenes finales. Durante esos días, René se quedó en Madrid, puesto que se examinaba de las tesis de bachillerato en los últimos días del mes de junio.

Terminado el curso, durante el verano se abre el período de nuevas actividades en las que estaremos los seminaristas, desde campamentos con niños y adolescentes, pastoral de exequias, JMJ, y distintas actividades con las parroquias en las que estamos de pastoral.

Admisión a las órdenes de los seminaristas palentinos

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El pasado domingo 8 de mayo, los tres seminaristas palentinos (Álvaro, René y Daniel) recibimos el rito de admisión al Orden Sagrado, en una Eucaristía presidida por el obispo auxiliar de Madrid, D. Juan Antonio Martínez Camino, y concelebrada, entre otros sacerdotes, por el administrador diocesano de Palencia, D. Antonio Gómez Cantero.

Este rito se realiza cuando consta que el propósito de los aspirantes a las órdenes ha alcanzado la suficiente madurez. Así, los seminaristas manifestamos públicamente nuestro propósito de recibir las órdenes sagradas. Durante el rito fuimos preguntados acerca de si estamos dispuestos a completar nuestra preparación, como respuesta al Señor, para llegar a la aptitud necesaria para recibir a su tiempo el ministerio en la Iglesia por medio del orden sagrado. También se nos preguntó si queríamos formar nuestro espíritu para ser capaces de servir fielmente a Cristo y a la Iglesia. Una vez aceptado nuestro propósito, y tras la oración de fieles por los candidatos, el obispo pidió a Dios la bendición sobre los candidatos, para que perseveremos en nuestra vocación. Al final de la ceremonia, el seminario nos regaló un ejemplar del pontifical romano para la ordenación del Obispo, presbítero y diácono, y el administrador diocesano nos obsequió con la edición de “La Biblia Joven”, de la Conferencia Episcopal.

Junto a los seminaristas palentinos, recibieron también el rito de admisión otros 13 compañeros nuestros en el seminario de Madrid, de la diócesis de Madrid, y de San Juan de Puerto Rico. También pudieron acudir nuestras familias a esta celebración, así como el administrador diocesano.

El haber recibido este rito supone, para nosotros seminaristas, una confirmación por parte de la Iglesia de que la vocación que hemos recibido viene del Señor y no de nosotros. Por ello, los tres estamos muy alegres, y confiados en que el Señor nos acompaña, dándonos la energía necesaria para poder continuar y completar nuestra formación de cara a que en un futuro podamos recibir las órdenes del diaconado y el presbiterado.

Encuentro de seminaristas de la región del Duero en Palencia

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Los seminaristas de la Región del Duero y la Rioja nos reunimos dos veces al año: una antes de comenzar el curso, en septiembre, y otra por primavera. Este año Palencia ha sido la diócesis elegida para este encuentro.

Este año hemos sido unos 50, entre formadores y seminaristas, en el fin de semana del 8 al 10 de abril. El viernes por la tarde comenzaban a llegar a la casa de ejercicios de los misioneros del Verbo Divino, en Dueñas, los seminaristas de las 10 diócesis (Ciudad Rodrigo, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Osma-Soria y Calahorra y la Calzada-Logroño). Con las vísperas dábamos comienzo a este breve pero intenso encuentro. Después de la cena, nos poníamos en camino hacia Palencia capital, para tener una visita nocturna a la catedral. Todos quedaron impresionados por el tamaño y la belleza de la seo.

El sábado 9 de abril se presentaba con muchas actividades. El tema escogido a tratar era la misericordia, en el marco de este año jubilar. El encargado de ayudarnos a profundizar en este tema fue el teólogo Don Eloy Bueno, profesor en la Universidad de teología del norte de España, en Burgos. Una primera charla de reflexión teológica daba paso a una segunda sobre las consecuencias de esta vivencia de la misericordia en la vida pastoral. Las charlas terminaron con un coloquio de los seminaristas con el ponente. Por la tarde, nos pusimos pronto en marcha, pues teníamos unos 80 km hasta llegar a la Villa Romana de la Olmeda, cerca de Saldaña. Sobre las cinco de la tarde comenzábamos todo el grupo una visita guiada al complejo. La magnífica conservación de los mosaicos y el detallado conocimiento de la villa en sus orígenes nos sorprendieron a todos. Desde el yacimiento bajamos a Carrión de los Condes para rezar vísperas en la parroquia, junto con la comunidad parroquial y la orden religiosa de las Agustinas de la Conversión, que atienden el albergue de la parroquia.  Antes de las vísperas, pudimos visitar el monasterio de San Zoilo, antiguo seminario menor de Palencia y en sus orígenes abadía cluniacense. Al final de la tarde regresamos a Dueñas para cenar. Los que todavía tenían fuerzas fueron a pasear por Dueñas.

El domingo comenzaba con las laudes dominicales. Para poder sacar el máximo fruto a las charlas de Don Eloy, este nos ofreció unas preguntas para tratar en pequeños grupos. Después de reflexionar y compartir, cada grupo expuso sus conclusiones. A las 11 de la mañana nos poníamos en camino hacia la catedral de Palencia para la Eucaristía. Antes de celebrar la misa, una hermana nazarena nos explicó, ante el sepulcro de su fundador, la vida y espiritualidad del Beato Manuel González, quien en poco tiempo será canonizado por el Santo Padre. A las 12 en punto, en el altar mayor de la catedral, el Administrador diocesano, Don Antonio Gómez, presidía la misa de clausura del encuentro. Al término de la misma pudimos dar un paseo y tomar el aperitivo antes de volver a la casa. Después de la comida nos despedíamos con ganas de volver a juntarnos en el próximo encuentro de comienzo de curso.

Estos encuentros suponen una gran oportunidad de poder compartir visiones y experiencias pastorales entre los seminaristas de la zona castellana y riojana, además de poder aprovechar para rezar juntos y fortalecer lazos de amistad. Damos gracias a Dios por estos días de convivencia y formación. Pidamos a Dios la gracia de ser cada año más en este encuentro.

Nuestra Semana Santa

En esta Semana Santa que celebrábamos hace unos días, rememorando y haciendo presentes los misterios centrales de nuestra fe (pasión, muerte y resurrección del Señor), los seminaristas de Palencia hemos estado repartidos en diferentes unidades pastorales de la provincia.

fromistaAsí, Álvaro pasó el Triduo Pascual en la Unidad Pastoral de Frómista, con el sacerdote d. Juan Carlos. Con él pudo recorrer las distintas poblaciones de la unidad pastoral, conocer a sus habitantes, y participar en los actos litúrgicos. Para Álvaro, “la Semana Santa es el tiempo en que nuestra inmersión en la labor pastoral de la diócesis es mayor. Supone una gran oportunidad para vivir el Triduo Santo junto a alguno de los sacerdotes de la diócesis, de poder convivir y aprender de aquellos que llevan años entregando su vida por Jesucristo, en favor de la Iglesia. Agradezco a D. Juan Carlos, párroco de la U.P. de Frómista, su cariñosa acogida y la fraternidad que me ha mostrado en estos días, signo de la comunión fraterna propia del ministerio sacerdotal“.

ampudiaPor su parte, René estuvo los días del Triduo destinado en la Unidad Pastoral de Ampudia, al sur de la provincia, pasando estos días junto con el sacerdote D. David. Estos días han sido especiales también para René, quien cuenta que: “una torre muy alta y esbelta me recibió: la colegiata de Ampudia, que se alza sobre la llanura castellana. Fueron cuatro días sin parar. La unidad pastoral de Ampudia tiene otros 5 pueblos y un solo sacerdote, que atiende estos pueblecitos pequeños, y que en estas fechas aumentan su población en algunos habitantes. El jueves santo presidí dos liturgias de la palabra y el viernes santo dos celebraciones de la Pasión. La hora santa del jueves en Ampudia fue un momento de oración sencilla pero profunda. Han sido unos días de mucho trabajo, de convivencia, y también de poder conocer mejor la diócesis“.

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iglesia cerveraDaniel estuvo destinado en el norte de la provincia, en la Unidad Pastoral de Cervera de Pisuerga. Allí compartió estos días con el sacerdote, d. José Luis, celebrando los Santos Oficios en varias pequeñas poblaciones, como Ligüérzana, Colmenares de Ojeda, Amayuelas de Ojeda y Rebanal de las Llantas, además de estar presente en la iglesia parroquial de Cervera, Santa María del Castillo, en la hora santa del Jueves Santo y el viacrucis del Viernes Santo. “Han sido unos días de intensas celebraciones, de las cuales me llevo conmigo el haber podido compartir estos días santos tanto con el sacerdote que me acogía, con quien he podido hablar y compartir vida, así como con las gentes con las que me he encontrado en cada uno de los pueblos donde he estado, agradecidas por poder celebrar los oficios de Semana Santa, pese a ser pequeñas comunidades“.

Día en la comunidad de Iesu Communio

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El pasado sábado los seminaristas del 1º curso de Madrid y los del 4º nos acercamos hasta el pueblo burgalés de La Aguilera, a la comunidad religiosa de Iesu Communio. René, aprovechando que ese fin de semana estaba en Palencia, también se acercó a pasar el sábado hasta la Aguilera. Iesu Communio es un instituto religioso femenino de derecho pontificio, que cuenta con alrededor de 200 religiosas.

En el monasterio, las hermanas nos recibieron pronto. Según llegamos acudimos al locutorio, donde pudimos escuchar de boca de Madre Verónica, la fundadora de este nuevo instituto, unas palabras que nos exhortaban a ser verdaderos y fieles sacerdotes, a vivir la esponsalidad con el Señor, y tener nuestro centro en Cristo y en la Eucaristía, y a no tener miedo a responder a la llamada que el Señor nos hace al sacerdocio, confiando siempre en la palabra de la Iglesia.

Tras estas palabras, y un breve espacio de compartir experiencias vocacionales (tanto de las hermanas como de los seminaristas), celebramos juntos la Eucaristía, presidida por el formador de 4º curso del seminario, Andrés Sáez.

Durante la tarde, volvimos a tener un largo espacio de charla con las hermanas, donde intercambiamos experiencias, momentos vitales de vida, dudas y cuestiones, y todo aquello que el Señor había suscitado en nuestros corazones a lo largo del encuentro. Terminamos la tarde acompañando a un grupo de adolescentes de una parroquia de Aranda de Duero, que había acudido al monasterio, y tras ello nos juntamos a las hermanas a una hora de adoración al Santísimo Sacramento, que terminó con el rezo de las Vísperas.

La cuaresma en el Seminario

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El seminario es siempre un lugar en el cual los tiempos litúrgicos se viven con especial intensidad. La Cuaresma, tiempo de conversión y preparación a la Pascua que comenzábamos hace poco más de dos semanas, son también unos días que se viven de manera especial.

La Iglesia propone a todos los cristianos para este tiempo la conversión, que debe ser una constante en nuestra vida, y recentrar nuestra vida cristiana en la palabra de Dios que Él mismo nos revela en Jesús. Y para ello están las prácticas cuaresmales del ayuno, oración y limosna. En el seminario intensificamos estas prácticas durante estos 40 días:

  • Para el ayuno, además de los días en que la Iglesia pide el ayuno a todos los cristianos (miércoles de ceniza y Viernes Santo), durante todos los viernes de cuaresma ayunamos en la cena, aprovechando ese momento para realizar el ejercicio del Viacrucis en nuestra capilla del Seminario.
  • Para la oración, durante las madrugadas del jueves al viernes tenemos una exposición del Santísimo Sacramento (desde las 22:00 del jueves hasta las 7:30 del viernes), al cual velamos por turnos de una hora a lo largo de toda la noche.
  • Para la limosna, en la Eucaristía de los miércoles, presidida por el rector del seminario, se pasa el cestillo entre los seminaristas, para que con el dinero que podamos aportar de nuestro propio bolsillo, pueda reunirse una cantidad que daremos al arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro (participando así en la colecta que ha pedido en todas las parroquias), quien se encargará de repartirlo entre los más necesitados.

De esta manera tratamos de que este tiempo de cuaresma sea un auténtico tiempo para poner nuestra mirada en el Señor. Además de lo ya dicho, a lo largo de la cuaresma tenemos dos retiros espirituales. Uno lo tuvimos en el día de ayer, que fue predicado por D. José Luis Sáenz, sacerdote diocesano de Madrid. Y al final de la cuaresma, el Lunes Santo, tendremos otro retiro espiritual, antes de volver a nuestra diócesis de Palencia para participar en la misa crismal junto a todo el presbiterio palentino.

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