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El camino de mi Vocación

Testimonio de Dani Becerril (Seminarista de segundo curso de Estudios Eclesiásticos) en la Vigilia del Día del Seminario

Dani

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Celebramos el Día del Seminario

vigiliaseminario

Ayer, 16 de marzo, celebramos el Día del Seminario. Para esta ocasión, se ha elegido como lema “La alegría de anunciar el Evangelio”, en sintonía con la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”, del Papa Francisco. Un nuevo lema pero con el mismo objetivo: suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.

La víspera, el 15 de marzo nos reunimos en la Parroquia de San José para celebrar una Vigilia por las Vocaciones, en la que particimos los cuatro seminaristas de nuestra diócesis. Como recordó nuestro Obispo “siempre es momento para rezar por nuestros seminaristas, para que surjan nuevas vocaciones al sacerdocio y para pedir que todos los bautizados nos empeñemos en el Anuncio del Evangelio, cada uno desde su carisma particular”.

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San José, patrono de la Iglesia y de los seminarios

Catequesis de Abel Isacc Pagán Valentín (Seminarista en Curso de Pastoral) en la Vigilia del Día del Seminario

Abel

¿Por qué San José es el patrono de la Iglesia, y en especial de los seminarios?

Según los relatos evangélicos, sobre San José sabemos muy poco, pero sabemos lo más importante: fue el custodio de los dos tesoros más grandes que Dios podía confiar a una persona: fue el custodio de María, que sería la madre de Dios, y de su Hijo Jesús. Nos es muy conocida la historia evangélica sobre san José; se le describe como hombre justo que se preocupa por el bienestar de su familia, pero poco más se puede saber sobre él. Por lo que San José aparece en el silencio, escondido, hace y desaparece, no toma protagonismos, y aun con todo se mantiene en la fidelidad, es el hombre fiel en el silencio y en la encomienda confiada.

A este hombre justo se le pueden aplicar perfectamente las palabras de algunas de las parábolas que Jesús dirige a sus discípulos. En la parábola del siervo fiel que está en Mt 24, 45-47 se dice: «¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes». Y ¿cuáles son “todos sus bienes?”. Nada menos que su Iglesia.

Más adelante leemos en la parábola de los talentos de Mt 25, 21: «Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante…”». ¿Qué puede ser más poco (si se me permite esta expresión) que estar en el silencio y velar por su familia? A este hombre que fue fiel con denuedo se le ha dado un cargo muy importante: velar por la Iglesia de Cristo y por sus futuros pastores.

Y si con esto no bastara, podemos leer en Lc 16, 10 la Parábola del administrador astuto: «El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel…». Por lo que San José sigue siendo fiel a su patronato, a lo mucho que se le ha confiado.

También podríamos aplicar a San José las palabras del salmo 104, 21-22: «lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones, para que a su gusto instruyera a los príncipes y enseñase sabiduría a los ancianos» [ancianos en griego es presbítero].

Entonces, ¿por qué también es patrón de los seminarios? Se podría decir, de una manera simpática, que San José fue el primer rector de un seminario. Ya que fue el encargado de formar humana, religiosa, laboral, y espiritualmente a Jesús. Como todo buen padre judío tenía la obligación de educar a su Hijo, y podemos imaginar que San José puso todo su empeño en hacerlo. Si gracias a José, Jesús pudo ir formando su corazón en las diferentes dimensiones, no podemos dudar que el mejor patrón para los seminarios tenía que ser san José, quien veló por su Hijo, y que también vela por aquellos que representaran aquí en la tierra a su Hijo, y que quieren ser formados según el corazón sacerdotal de Cristo.

Nuestro seminario de Palencia está bajo el patronato de San José, por tanto, nosotros, los seminaristas de Palencia, debemos sentirnos confiados al sabernos que estamos bajo la tutela del padre de Jesús. Y particularmente a nosotros nos enseña que todo buen sacerdote debe «hacer y desaparecer», al igual que lo hizo san José. Cumplir con la misión que se nos encomendará, y ser administradores fieles de los misterios de Dios. Como dice San Pablo en 1Co 4, 1-2: «Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, lo que se busca en los administradores es que sean fieles». Solo San José nos puede ayudar y enseñar a ser fieles en este ministerio, con su silencio y su disponibilidad nos muestra el camino a seguir en nuestro proceso vocacional. Y a cada uno de nosotros reunidos aquí nos enseña a saber administrar los grandes bienes que cada uno ha recibido en el bautismo.

Mismo camino, nueva etapa

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Dice el dicho popular que “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Con motivo de la proximidad de la festividad de San José, patrono de la Iglesia universal, y de los seminarios, estrenamos este nuevo blog.

Con esta ventana digital pretendemos acercaros la vida del seminario: nuestro día a día, las ocasiones especiales… Así podréis acompañarnos, rezar por nosotros y por las vocaciones de nuestra diócesis. Además, es una buena herramienta para que si algún chico está planteándose la vocación sacerdotal, pueda conocer de primera mano cómo es la vida de un seminarista.

Esperamos poder daros a conocer la vida del Seminario, tanto en Madrid, donde habitualmente residimos durante el curso, como en Palencia.

Os pedimos que nos ayudéis a difundir este blog para que pueda llegar a la mayor gente posible.

Los seminaristas de Palencia

La alegría de anunciar el Evangelio

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Las diócesis españolas celebran el Día del Seminario en torno al 19 de marzo, festividad de San José. Este año en algunas diócesis se celebra el mismo día 19 y en otras se adelanta la celebración al segundo Domingo de Cuaresma (16 de marzo).

Para esta ocasión, se ha elegido como lema “La alegría de anunciar el Evangelio”, en sintonía con la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”, del Papa Francisco.

En la reciente Visita Ad Limina de los obispos españoles, el Papa mencionó expresamente el documento “Vocaciones sacerdotales para el siglo XXI”, aprobado por la Asamblea Plenaria de la CEE en abril de 2012, en el que, tal y como recordó el Santo Padre, los obispos señalan el interés en la pastoral vocacional, “un aspecto que un obispo debe poner en su corazón como absolutamente prioritario, llevándolo a la oración, insistiendo en la selección de los candidatos y preparando equipos de buenos formadores y profesores competentes”.

Desde 1935

El “Día del Seminario” se celebra desde el año 1935. Desde entonces cada año llega con un nuevo lema pero con el mismo objetivo: suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad, y en particular a las comunidades cristianas.