Archivo de la categoría: Encuentros

Encuentro de seminaristas de verano

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El pasado fin de semana los seminaristas de Palencia acudimos a Valladolid para participar en el encuentro que año tras año tenemos a inicio de curso con los seminaristas de la región del Duero y la Rioja. En esta ocasión, la formación del encuentro giró en torno a la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”, para lo cual acudió a impartirnos las charlas formativas el profesor de San Dámaso (profesor nuestro en Madrid de las asignaturas de moral fundamental y ética) Juan de Dios Larrú. A lo largo de las horas que compartimos con Larrú pudimos profundizar en la importancia de la pastoral familiar, de la familia como sujeto evangelizador y sujeto social, y no solo objeto de la pastoral. Desde una perspectiva moral estuvimos analizando los diferentes capítulos de la exhortación. Al final de las charlas formativas se abrió un turno de preguntas que dio lugar a un interesante debate.

En los encuentros de seminaristas combinamos la formación con la oración, y así pudimos tener durante el fin de semana una hora santa en la noche del viernes, y durante el sábado una hora de oración personal con el Santísimo expuesto en el seminario de Valladolid. Junto a esto, cada celebración litúrgica estaba preparada con esmero por los seminaristas de las diferentes diócesis.

Y junto a esto, también hubo lugar para momentos de encuentro y de ocio. En la tarde del viernes nos fuimos hasta la localidad zamorana de Toro para visitar la exposición de las Edades del Hombre. Y la tarde del sábado la dedicamos a seguir los pasos del beato Bernardo de Hoyos sj. Visitamos la parroquia donde fue bautizado: Santa María la Mayor, en Torrelobatón (pueblo donde nació). Y después estuvimos en Medina del Campo, donde estuvo estudiando en sus años de adolescencia y juventud. Después de rezar las vísperas en la parroquia de Santiago de Medina del Campo y cenar en el seminario, aprovechamos para hacer una visita nocturna a la capital vallisoletana.

Concluimos el encuentro con la celebración de la Eucaristía, presidida por el cardenal arzobispo de Valladolid, D. Ricardo Blázquez, en el santuario de la Gran Promesa de Valladolid. Finalizado el encuentro, el resto de seminaristas de la región del Duero comenzaron la semana de ejercicios espirituales previa al curso, mientras que nosotros tendremos los ejercicios espirituales junto a nuestros compañeros de Madrid la última semana de septiembre.

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JMJ Cracovia 2016

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Durante la segunda mitad del mes de julio, respondiendo a la convocatoria que el papa Francisco hacía a los jóvenes de todo el mundo a acudir a la XXXI Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, los seminaristas palentinos partimos hasta Polonia acompañados de algunos jóvenes de Palencia. Participamos en la peregrinación que organizó la Delegación de Juventud de Madrid, uniéndonos a la parroquia de San Jorge (parroquia madrileña en la que René ha llevado a cabo su actividad pastoral los últimos dos años en el seminario).

Así, salíamos de Palencia el 15 de julio, haciendo la primera parada en Lourdes, donde poníamos esta peregrinación a los pies de la madre de Dios, en la gruta de las apariciones. La siguiente etapa fue Lyon, donde pudimos celebrar un día la Eucaristía en la catedral, y al día siguiente en la basílica de Notre Dame de Fourvière, así como conocer la ciudad francesa. Ese mismo día nos trasladamos a dormir a Tréveris, en Alemania, donde al día siguiente rezamos laudes en la basílica de San Matías (que contiene los restos del apóstol Matías), y tras comer en un parque de la ciudad y celebrar la Eucaristía en la catedral, partimos hacia Fránckfurt. Allí pasamos únicamente una noche, ya que al día siguiente viajábamos hasta Breslavia, ya en Polonia, donde durante 3 días completos estuvimos participando en los días en las diócesis (días previos a la JMJ). Allí estuvimos alojados en casas de familia, que nos brindaron una gran acogida a todos los peregrinos, tratándonos como miembros de su propia familia.

Tras los días de Breslavia, el lunes 25 peregrinamos hasta Częstochowa, santuario mariano polaco, donde nos juntamos a todos los jóvenes españoles que participaban en la JMJ en una Eucaristía que presidió el presidente de la Conferencia Episcopal Española, D. Ricardo Blázquez. Ya desde esa misma noche dormimos en nuestros alojamientos, polideportivos cercanos a Cracovia, dispuestos a vivir esos días con el corazón abierto y atento a la acción de Dios. En Cracovia tuvimos la oportunidad de poder visitar el campo de concentración y exterminio de Auschwitz (ante el cual el papa, unos días más tarde, pedía perdón a Dios por tanta crueldad). Y estuvimos participando en todos los actos centrales con el papa: en la ceremonia de acogida y en el viacrucis en el parque Jordan, Błonia. Allí escuchamos por primera vez las palabras que el papa Francisco nos dirigía a los jóvenes, animándonos a no quedarnos quietos en nuestra comodidad, a llevar la misericordia de Dios al mundo entero.

Por último, el sábado 30 nos trasladamos hasta las afueras de Cracovia, donde la organización de la JMJ había dispuestos el “Campus Misericordiae”, el espacio donde tendría lugar el encuentro del papa Francisco con los jóvenes en la vigilia de adoración y la misa final de envío. Tras varias horas de viaje y caminata, pudimos unirnos a los 2 millones de personas que allí estaban para participar de la vigilia de adoración, escuchar los 3 testimonios que 3 jóvenes expusieron ante el Santo Padre y toda la gente, y prestar atención a las palabras de Francisco. Allí pasamos la noche, para al día siguiente, tras levantarnos, participar en la Eucaristía final de envío, donde el papa anunció que la próxima JMJ a nivel mundial tendría lugar en Panamá en el año 2019.

Para terminar esta peregrinación, en la vuelta de Cracovia, paramos en Turín, donde asistimos a la ceremonia de recepción de los restos del beato Pier Giorgio Frassati, patrono también de esta JMJ, y que habían estado en Cracovia. También celebramos la Eucaristía en la basílica de María Auxiliadora, donde reposan los restos de San Juan Bosco.

En estos días los seminaristas hemos podido ser partícipes de la catolicidad y universalidad de la Iglesia, hemos entablado relaciones con gente de diversos países y culturas, y sobre todo, hemos podido ver el rostro de Jesucristo en cada una de las diversas personas con quienes nos cruzábamos. Sin duda, la JMJ ha sido una experiencia que no podemos dejar de recomendar a todo joven católico.

Encuentro de seminaristas de la región del Duero en Palencia

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Los seminaristas de la Región del Duero y la Rioja nos reunimos dos veces al año: una antes de comenzar el curso, en septiembre, y otra por primavera. Este año Palencia ha sido la diócesis elegida para este encuentro.

Este año hemos sido unos 50, entre formadores y seminaristas, en el fin de semana del 8 al 10 de abril. El viernes por la tarde comenzaban a llegar a la casa de ejercicios de los misioneros del Verbo Divino, en Dueñas, los seminaristas de las 10 diócesis (Ciudad Rodrigo, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Osma-Soria y Calahorra y la Calzada-Logroño). Con las vísperas dábamos comienzo a este breve pero intenso encuentro. Después de la cena, nos poníamos en camino hacia Palencia capital, para tener una visita nocturna a la catedral. Todos quedaron impresionados por el tamaño y la belleza de la seo.

El sábado 9 de abril se presentaba con muchas actividades. El tema escogido a tratar era la misericordia, en el marco de este año jubilar. El encargado de ayudarnos a profundizar en este tema fue el teólogo Don Eloy Bueno, profesor en la Universidad de teología del norte de España, en Burgos. Una primera charla de reflexión teológica daba paso a una segunda sobre las consecuencias de esta vivencia de la misericordia en la vida pastoral. Las charlas terminaron con un coloquio de los seminaristas con el ponente. Por la tarde, nos pusimos pronto en marcha, pues teníamos unos 80 km hasta llegar a la Villa Romana de la Olmeda, cerca de Saldaña. Sobre las cinco de la tarde comenzábamos todo el grupo una visita guiada al complejo. La magnífica conservación de los mosaicos y el detallado conocimiento de la villa en sus orígenes nos sorprendieron a todos. Desde el yacimiento bajamos a Carrión de los Condes para rezar vísperas en la parroquia, junto con la comunidad parroquial y la orden religiosa de las Agustinas de la Conversión, que atienden el albergue de la parroquia.  Antes de las vísperas, pudimos visitar el monasterio de San Zoilo, antiguo seminario menor de Palencia y en sus orígenes abadía cluniacense. Al final de la tarde regresamos a Dueñas para cenar. Los que todavía tenían fuerzas fueron a pasear por Dueñas.

El domingo comenzaba con las laudes dominicales. Para poder sacar el máximo fruto a las charlas de Don Eloy, este nos ofreció unas preguntas para tratar en pequeños grupos. Después de reflexionar y compartir, cada grupo expuso sus conclusiones. A las 11 de la mañana nos poníamos en camino hacia la catedral de Palencia para la Eucaristía. Antes de celebrar la misa, una hermana nazarena nos explicó, ante el sepulcro de su fundador, la vida y espiritualidad del Beato Manuel González, quien en poco tiempo será canonizado por el Santo Padre. A las 12 en punto, en el altar mayor de la catedral, el Administrador diocesano, Don Antonio Gómez, presidía la misa de clausura del encuentro. Al término de la misma pudimos dar un paseo y tomar el aperitivo antes de volver a la casa. Después de la comida nos despedíamos con ganas de volver a juntarnos en el próximo encuentro de comienzo de curso.

Estos encuentros suponen una gran oportunidad de poder compartir visiones y experiencias pastorales entre los seminaristas de la zona castellana y riojana, además de poder aprovechar para rezar juntos y fortalecer lazos de amistad. Damos gracias a Dios por estos días de convivencia y formación. Pidamos a Dios la gracia de ser cada año más en este encuentro.

Día en la comunidad de Iesu Communio

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El pasado sábado los seminaristas del 1º curso de Madrid y los del 4º nos acercamos hasta el pueblo burgalés de La Aguilera, a la comunidad religiosa de Iesu Communio. René, aprovechando que ese fin de semana estaba en Palencia, también se acercó a pasar el sábado hasta la Aguilera. Iesu Communio es un instituto religioso femenino de derecho pontificio, que cuenta con alrededor de 200 religiosas.

En el monasterio, las hermanas nos recibieron pronto. Según llegamos acudimos al locutorio, donde pudimos escuchar de boca de Madre Verónica, la fundadora de este nuevo instituto, unas palabras que nos exhortaban a ser verdaderos y fieles sacerdotes, a vivir la esponsalidad con el Señor, y tener nuestro centro en Cristo y en la Eucaristía, y a no tener miedo a responder a la llamada que el Señor nos hace al sacerdocio, confiando siempre en la palabra de la Iglesia.

Tras estas palabras, y un breve espacio de compartir experiencias vocacionales (tanto de las hermanas como de los seminaristas), celebramos juntos la Eucaristía, presidida por el formador de 4º curso del seminario, Andrés Sáez.

Durante la tarde, volvimos a tener un largo espacio de charla con las hermanas, donde intercambiamos experiencias, momentos vitales de vida, dudas y cuestiones, y todo aquello que el Señor había suscitado en nuestros corazones a lo largo del encuentro. Terminamos la tarde acompañando a un grupo de adolescentes de una parroquia de Aranda de Duero, que había acudido al monasterio, y tras ello nos juntamos a las hermanas a una hora de adoración al Santísimo Sacramento, que terminó con el rezo de las Vísperas.

Convivencia tras el fin de exámenes

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El pasado viernes los seminaristas terminamos con los exámenes del primer cuatrimestre en la universidad San Dámaso. Después de varias semanas de intenso estudio, pudimos disfrutar de un fin de semana de convivencia junto a nuestros compañeros de Madrid en Valencia. Así, el viernes después de comer salíamos del seminario hacia Valencia, llegando ya a la hora de la cena. La mitad de los seminaristas estaban alojados en la casa de ejercicios de las obreras de la cruz, y la otra mitad en el seminario mayor de Valencia, en su sede de Moncada. Allí, el mismo viernes por la noche los seminaristas de Madrid nos unimos a los seminaristas valencianos a un viacrucis nocturno por los exteriores del seminario de Moncada.

Al día siguiente, sábado, aprovechamos la mañana para visitar otra de las sedes del seminario de Valencia, la del Corpus Christi, más conocida como “el seminario del Patriarca” (en referencia a Juan de Ribera, quien mandara construir ese seminario en el periodo tridentino). Allí nos enseñaron el edificio y el museo que alberga. Luego nos acercamos hasta la catedral, y celebramos la eucaristía (presidida por el arzobispo de Madrid, que nos acompañó en la peregrinación), en la capilla del Santo Cáliz, que alberga la reliquia del Santo Cáliz con el que Jesús celebró la Última Cena. Tras la Eucaristía, miembros del cabildo catedralicio nos informaron sobre la historia del Santo Cáliz, cómo llegó a Valencia, y pudimos también visitar la catedral.

En la comida del sábado nos acompañó también el anterior obispo de Palencia, D. Esteban Escudero, que actualmente es obispo auxiliar de Valencia. La tarde la pasamos paseando por la playa y el centro de la ciudad.

En la mañana del domingo acudimos a la capilla de la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, donde celebramos la Eucaristía junto a los fieles valencianos que acudieron. Y tras comer en el seminario de Moncada, volvimos a Madrid, para poder hoy comenzar las clases del segundo cuatrimestre.

Convivencia en Palencia

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El fin de semana pasado, los seminaristas de 4º curso del seminario (en el que están Daniel y Álvaro), participamos en una convivencia de revisión en Palencia. Estas convivencias las organiza el seminario de Madrid (una en enero y otra en junio), por cursos, para revisar cada uno de los seminaristas cómo se encuentra personalmente en el seminario, con ocasión de estar, aproximadamente, hacia la mitad del curso.

En esta ocasión, los seminaristas de 4º nos alojamos en la casa de espiritualidad de Santa María de Nazaret, a las afueras de Palencia, que llevan las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (congregación que fundó el beato Manuel González). Así, el viernes, según llegamos a Palencia, tuvimos una tarde de retiro y oración en la casa, para preparar la revisión. Finalizamos el día viendo una película.

El sábado dedicamos el día completo a la revisión personal y comunitaria, donde los seminaristas pudimos expresar cómo nos encontramos en este momento, y hacer aportaciones a la situación de nuestros compañeros. Al final del día nos acercamos a la ciudad para cenar juntos y dar un paseo.

El domingo lo pudimos dedicar a visitar algunas zonas de la ciudad. A lo largo de la mañana pudimos visitar la catedral de Palencia (la cual gustó mucho a nuestros compañeros de Madrid) durante 2 horas, acompañados de uno de los miembros del cabildo de la catedral, don Amador, quien nos explicó con detalle cada uno de los rincones de nuestra Seo. Tuvimos la suerte también de poder subir al triforio, recientemente abierto para turistas. Continuamos la visita en el museo del Beato Manuel González de la mano de la hermana Ana María (vicepostuladora de la causa de canonización del Beato), que está en la casa que las hermanas nazarenas tienen en el centro de la ciudad. Tras un paseo por la ciudad, dedicamos una hora de oración en la adoración perpetua que está en el templo de las Claras, y terminamos la mañana con la Eucaristía en la parroquia de San Lázaro, presidida por el administrador diocesano, d. Antonio. El administrador nos acompañó en la comida, y pudimos compartir un rato de experiencias con él.

Día del monaguillo en Madrid

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El sábado celebramos en el seminario de Madrid el día del monaguillo. Vinieron unos 130 chavales de diferentes parroquias de la diócesis madrileña a pasar el día en el seminario. La jornada comenzó, tras la acogida, con una oración en la capilla del seminario. Posteriormente se pasó a la huerta del edificio, donde los seminaristas habíamos organizado una gymkana para los chicos, con la que estuvimos toda la mañana. Tras la comida y un rato de deportes, los monaguillos estuvieron viendo una película en el salón de actos del seminario. Ya las últimas horas de la jornada fueron para una catequesis con los chicos en pequeños grupos, terminando con la Eucaristía, en la que el equipo de chicos que había ganado la gymkana tuvo el premio de acolitar.

Sin duda, un bonito día para cuidar la vocación al servicio del altar que estos chicos han recibido, y la posibilidad de conocerlos y aprender también de su sencillez e ilusión.