Archivo de la categoría: Seminario en Madrid

Admisión a las órdenes de los seminaristas palentinos

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El pasado domingo 8 de mayo, los tres seminaristas palentinos (Álvaro, René y Daniel) recibimos el rito de admisión al Orden Sagrado, en una Eucaristía presidida por el obispo auxiliar de Madrid, D. Juan Antonio Martínez Camino, y concelebrada, entre otros sacerdotes, por el administrador diocesano de Palencia, D. Antonio Gómez Cantero.

Este rito se realiza cuando consta que el propósito de los aspirantes a las órdenes ha alcanzado la suficiente madurez. Así, los seminaristas manifestamos públicamente nuestro propósito de recibir las órdenes sagradas. Durante el rito fuimos preguntados acerca de si estamos dispuestos a completar nuestra preparación, como respuesta al Señor, para llegar a la aptitud necesaria para recibir a su tiempo el ministerio en la Iglesia por medio del orden sagrado. También se nos preguntó si queríamos formar nuestro espíritu para ser capaces de servir fielmente a Cristo y a la Iglesia. Una vez aceptado nuestro propósito, y tras la oración de fieles por los candidatos, el obispo pidió a Dios la bendición sobre los candidatos, para que perseveremos en nuestra vocación. Al final de la ceremonia, el seminario nos regaló un ejemplar del pontifical romano para la ordenación del Obispo, presbítero y diácono, y el administrador diocesano nos obsequió con la edición de “La Biblia Joven”, de la Conferencia Episcopal.

Junto a los seminaristas palentinos, recibieron también el rito de admisión otros 13 compañeros nuestros en el seminario de Madrid, de la diócesis de Madrid, y de San Juan de Puerto Rico. También pudieron acudir nuestras familias a esta celebración, así como el administrador diocesano.

El haber recibido este rito supone, para nosotros seminaristas, una confirmación por parte de la Iglesia de que la vocación que hemos recibido viene del Señor y no de nosotros. Por ello, los tres estamos muy alegres, y confiados en que el Señor nos acompaña, dándonos la energía necesaria para poder continuar y completar nuestra formación de cara a que en un futuro podamos recibir las órdenes del diaconado y el presbiterado.

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La cuaresma en el Seminario

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El seminario es siempre un lugar en el cual los tiempos litúrgicos se viven con especial intensidad. La Cuaresma, tiempo de conversión y preparación a la Pascua que comenzábamos hace poco más de dos semanas, son también unos días que se viven de manera especial.

La Iglesia propone a todos los cristianos para este tiempo la conversión, que debe ser una constante en nuestra vida, y recentrar nuestra vida cristiana en la palabra de Dios que Él mismo nos revela en Jesús. Y para ello están las prácticas cuaresmales del ayuno, oración y limosna. En el seminario intensificamos estas prácticas durante estos 40 días:

  • Para el ayuno, además de los días en que la Iglesia pide el ayuno a todos los cristianos (miércoles de ceniza y Viernes Santo), durante todos los viernes de cuaresma ayunamos en la cena, aprovechando ese momento para realizar el ejercicio del Viacrucis en nuestra capilla del Seminario.
  • Para la oración, durante las madrugadas del jueves al viernes tenemos una exposición del Santísimo Sacramento (desde las 22:00 del jueves hasta las 7:30 del viernes), al cual velamos por turnos de una hora a lo largo de toda la noche.
  • Para la limosna, en la Eucaristía de los miércoles, presidida por el rector del seminario, se pasa el cestillo entre los seminaristas, para que con el dinero que podamos aportar de nuestro propio bolsillo, pueda reunirse una cantidad que daremos al arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro (participando así en la colecta que ha pedido en todas las parroquias), quien se encargará de repartirlo entre los más necesitados.

De esta manera tratamos de que este tiempo de cuaresma sea un auténtico tiempo para poner nuestra mirada en el Señor. Además de lo ya dicho, a lo largo de la cuaresma tenemos dos retiros espirituales. Uno lo tuvimos en el día de ayer, que fue predicado por D. José Luis Sáenz, sacerdote diocesano de Madrid. Y al final de la cuaresma, el Lunes Santo, tendremos otro retiro espiritual, antes de volver a nuestra diócesis de Palencia para participar en la misa crismal junto a todo el presbiterio palentino.

Convivencia tras el fin de exámenes

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El pasado viernes los seminaristas terminamos con los exámenes del primer cuatrimestre en la universidad San Dámaso. Después de varias semanas de intenso estudio, pudimos disfrutar de un fin de semana de convivencia junto a nuestros compañeros de Madrid en Valencia. Así, el viernes después de comer salíamos del seminario hacia Valencia, llegando ya a la hora de la cena. La mitad de los seminaristas estaban alojados en la casa de ejercicios de las obreras de la cruz, y la otra mitad en el seminario mayor de Valencia, en su sede de Moncada. Allí, el mismo viernes por la noche los seminaristas de Madrid nos unimos a los seminaristas valencianos a un viacrucis nocturno por los exteriores del seminario de Moncada.

Al día siguiente, sábado, aprovechamos la mañana para visitar otra de las sedes del seminario de Valencia, la del Corpus Christi, más conocida como “el seminario del Patriarca” (en referencia a Juan de Ribera, quien mandara construir ese seminario en el periodo tridentino). Allí nos enseñaron el edificio y el museo que alberga. Luego nos acercamos hasta la catedral, y celebramos la eucaristía (presidida por el arzobispo de Madrid, que nos acompañó en la peregrinación), en la capilla del Santo Cáliz, que alberga la reliquia del Santo Cáliz con el que Jesús celebró la Última Cena. Tras la Eucaristía, miembros del cabildo catedralicio nos informaron sobre la historia del Santo Cáliz, cómo llegó a Valencia, y pudimos también visitar la catedral.

En la comida del sábado nos acompañó también el anterior obispo de Palencia, D. Esteban Escudero, que actualmente es obispo auxiliar de Valencia. La tarde la pasamos paseando por la playa y el centro de la ciudad.

En la mañana del domingo acudimos a la capilla de la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, donde celebramos la Eucaristía junto a los fieles valencianos que acudieron. Y tras comer en el seminario de Moncada, volvimos a Madrid, para poder hoy comenzar las clases del segundo cuatrimestre.

Convivencia en Palencia

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El fin de semana pasado, los seminaristas de 4º curso del seminario (en el que están Daniel y Álvaro), participamos en una convivencia de revisión en Palencia. Estas convivencias las organiza el seminario de Madrid (una en enero y otra en junio), por cursos, para revisar cada uno de los seminaristas cómo se encuentra personalmente en el seminario, con ocasión de estar, aproximadamente, hacia la mitad del curso.

En esta ocasión, los seminaristas de 4º nos alojamos en la casa de espiritualidad de Santa María de Nazaret, a las afueras de Palencia, que llevan las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (congregación que fundó el beato Manuel González). Así, el viernes, según llegamos a Palencia, tuvimos una tarde de retiro y oración en la casa, para preparar la revisión. Finalizamos el día viendo una película.

El sábado dedicamos el día completo a la revisión personal y comunitaria, donde los seminaristas pudimos expresar cómo nos encontramos en este momento, y hacer aportaciones a la situación de nuestros compañeros. Al final del día nos acercamos a la ciudad para cenar juntos y dar un paseo.

El domingo lo pudimos dedicar a visitar algunas zonas de la ciudad. A lo largo de la mañana pudimos visitar la catedral de Palencia (la cual gustó mucho a nuestros compañeros de Madrid) durante 2 horas, acompañados de uno de los miembros del cabildo de la catedral, don Amador, quien nos explicó con detalle cada uno de los rincones de nuestra Seo. Tuvimos la suerte también de poder subir al triforio, recientemente abierto para turistas. Continuamos la visita en el museo del Beato Manuel González de la mano de la hermana Ana María (vicepostuladora de la causa de canonización del Beato), que está en la casa que las hermanas nazarenas tienen en el centro de la ciudad. Tras un paseo por la ciudad, dedicamos una hora de oración en la adoración perpetua que está en el templo de las Claras, y terminamos la mañana con la Eucaristía en la parroquia de San Lázaro, presidida por el administrador diocesano, d. Antonio. El administrador nos acompañó en la comida, y pudimos compartir un rato de experiencias con él.

Celebraciones en honor a la Virgen de la Almudena

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Durante este fin de semana en el seminario hemos participado de los distintos actos en honor a Nuestra Señora de la Almudena, la patrona de Madrid. El pasado domingo acudimos por la noche a la Vigilia que el arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, celebraba junto a los jóvenes de la diócesis. En la catedral, repleta de jóvenes, pudimos escuchar 3 testimonios sobre la misericordia de Dios. El primero fue el de un joven, quien comentó cómo comenzó su actual noviazgo tras experimentar una conversión gracias a experimentar la misericordia de Dios tras realizar un cursillo de cristiandad. En segundo lugar habló una madre de familia, y finalmente el tercer testimonio fue el de un joven estudiante de filosofía que nos animó a ir por las calles anunciando a Jesucristo, pues veía que los cristianos tenemos que “exprimir hasta la última gota de nuestra sangre para dar a conocer a Cristo a todos aquellos que no saben de Él”. En esta vigilia, los seminaristas acudimos acompañados de los jóvenes con los que estamos en nuestras parroquias de pastoral: René con los jóvenes de la parroquia de San Jorge, Álvaro con los de la parroquia de San Miguel Arcángel, y Daniel con los de la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso.

Hoy 9 de noviembre, solemnidad de la Almudena, hemos participado en la misa celebrada en la plaza mayor de Madrid por el arzobispo, y concelebrada por el nuncio de su santidad en España, el cardenal arzobispo emérito de Madrid, y el arzobispo electo de Burgos. En su homilía, Carlos Osoro nos ha ofrecido tres retratos de la Virgen: el retrato de su “sí” a Dios, el de su salida al camino, y el de su primer encuentro tras haber dicho el sí.

Terminada la Eucaristía, volvimos al seminario, para servir al presbiterio madrileño, que acudía a comer al seminario en un día tan señalado para la archidiócesis de Madrid

Día del monaguillo en Madrid

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El sábado celebramos en el seminario de Madrid el día del monaguillo. Vinieron unos 130 chavales de diferentes parroquias de la diócesis madrileña a pasar el día en el seminario. La jornada comenzó, tras la acogida, con una oración en la capilla del seminario. Posteriormente se pasó a la huerta del edificio, donde los seminaristas habíamos organizado una gymkana para los chicos, con la que estuvimos toda la mañana. Tras la comida y un rato de deportes, los monaguillos estuvieron viendo una película en el salón de actos del seminario. Ya las últimas horas de la jornada fueron para una catequesis con los chicos en pequeños grupos, terminando con la Eucaristía, en la que el equipo de chicos que había ganado la gymkana tuvo el premio de acolitar.

Sin duda, un bonito día para cuidar la vocación al servicio del altar que estos chicos han recibido, y la posibilidad de conocerlos y aprender también de su sencillez e ilusión.

Ejercicios espirituales

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En la semana del 21 al 29 de septiembre los seminaristas hemos estado en ejercicios espirituales, que tenemos siempre una vez al año. En esta ocasión estuvimos en la casa de Nuestra Señora de los Reyes y San Ignacio, en la urbanización de Monte Alina de Pozuelo de Alarcón. En la tanda de los seminaristas de cuarto participaron Álvaro y Daniel, a quienes les impartió los ejercicios espirituales ignacianos el jesuita d. Santiago Arzubialde SJ. En una tanda distinta, con los seminaristas de los cursos 5º y 6º, estaba René, quien recibió los ejercicios espirituales por parte de D. Manuel Aróztegui, profesor de la facultad eclesiástica de San Dámaso. En esta tanda los ejercitantes se adentraron en la espiritualidad de San Juan de la Cruz.

Ha sido una semana de auténtica gracia para los seminaristas, en la cual, entre los puntos de oración, las instrucciones, las celebraciones litúrgicas, la entrevista con el sacerdote que nos impartía los ejercicios y el silencio de la casa y de la zona, hemos podido escuchar más de cerca cómo Dios nos habla directamente al corazón a cada uno de nosotros